Convicciones

Yo no sé si algún día tenga que irme de donde vivo por no tener que comer. No sé si tenga que renunciar a mi derecho de elegir con la conciencia, y tenga que elegir por necesidad. Tampoco sé si el cuerpo aguante. No sé cuántos siguen dispuestos a mantenerse en integridad. No se quienes hablan con sinceridad y quienes hablan motivados por el bolsillo. Lo que si se, es que la gente es fácil de corromper.

Se que algunos teniendo la posibilidad de hacer el bien, hicieron el mal. Otros no hicieron el mal, pero sabían cómo hacer el bien y no lo hicieron.
Se que otros pudieron respetar la ley, pero la violaron. Muchos pudieron cumplir su trabajo, pero decidieron cobrar sin hacer lo que les correspondía.

A otros, a quienes les dieron responsabilidades grandes, en vez de supervisar el trabajo a quienes lo designaron, miraron hacia otro lado y dejaron que la labor fracasara. A quienes se les encomendó dinero, en lugar de administrarlo bien prefirieron despilfarrarlo.
También se de muchos que tuvieron la oportunidad de presentar una alternativa cuando las cosas se pusieron difíciles, pero en vez de eso prefirieron velar por sus intereses personales y no por los del pueblo.

Se del rico que, en vez de usar su riqueza para ayudar al necesitado, prefirió usar sus recursos para hacer más dinero a costa del sufrimiento de los necesitados. También se del pobre que pudo trabajar honestamente, cobrando lo justo, pero decidió ser deshonesto y cobrarle con usura a su hermano que también estaba necesitado.

Conozco casos en que el líder pudo predicar con el ejemplo, pero en lugar de eso se dio buena vida, y mandó a sus seguidores a hacer lo que él no hacía. También he visto el caso en que el pobre sufrió y aguantó desprecios, pero cuando tuvo la oportunidad de ayudar a los demás, se robó lo poquito que se le dio para que lo repartiera entre sus vecinos y se agarró todo para él y su familia.

También vi cuando a alguien se le dieron recursos para trabajar, y en lugar de eso decidió usar esos recursos para lucrarse de manera fraudulenta, y de paso afectó a la gente que debía recibir ayuda de él. He visto al que se llena la boca nombrando causas y símbolos humanistas, pero también se llena el bolsillo pisoteando la memoria de aquello que pregona.

Vi al chofer cobrando más de lo establecido. Vi al bodeguero especulando con el precio. Vi al técnico electricista pidiendo pagos por hacer lo que le corresponde. Vi al empleado público cobrando por hacer una diligencia. Vi al pobre revendiendo a precios exagerados lo que le fue regalado o le fue vendido muy económico. Vi al joven robarse los cables del teléfono para vender el alambre al cruzar la frontera.

Vi al político colocar una pancarta gigante, anunciando una obra que nunca se concretó. También lo vi prometiendo cosas que nunca cumplió. Lo vi hacerse de la vista gorda con el contrabando y la inseguridad. Vi al político pagándole a vándalos para que causaran el caos, incendiara bienes públicos y destruyera las unidades de transporte. Lo vi negándose a participar en las elecciones. También lo vi haciendo fraude en otros comicios. Lo vi pidiendo intervención militar a potencias extranjeras. Lo vi pidiendo bloqueos y sanciones económicas para nuestro país. Lo vi tomando medidas que a la larga beneficiaron a los ricos, y empobrecieron más a los pobres.

Logré ver a un sacerdote maldiciendo a los políticos, incluso maldiciendo a quienes son partidarios de aquellos políticos. Vi a creyentes maldiciendo a sus compañeros de congregación. Vi a líderes religiosos lucrándose con el dinero de los pobres, quienes han dado su dinero en busca de esperanza.

Vi al policía y al militar cobrando sobornos para dejar pasar nuestros alimentos de salida hacia el país vecino. Los vi cobrando su cuota por devolverle el carro recuperado al ciudadano a quien se lo habían robado. También los vi con carros, casas y posesiones que son imposibles adquirir con sus salarios. Los vi incluso robando a mano armada en los autobuses.

Yo no sé cuántos ejemplos debería mencionar. No se cuales ni cuantas son las culpas de quienes mencioné. Mucho menos sé si quedará alguno que no merezca todo el peso de la ley sobre sí. No sé desde que altura hacia abajo o hacia arriba deban comenzar a caer los responsables para ver el desenlace de todo esto. Lo que si se, es que los resultados de esta orgía de corrupción no van a cambiar mis convicciones.

Si se nos dio la oportunidad de ser prósperos y libres, y vendimos esa libertad a precio de gallina flaca, no voy a decir que la oportunidad no debió darse, no voy a justificar a los culpables y a satanizar las ideas de bien. Si vivimos, vivimos. Si morimos, morimos. Si ganamos, ganamos; y si perdemos, perdemos. Pero nunca voy a cambiar mis convicciones debido a las circunstancias. No voy a decir “me equivoqué” cuando en realidad me derrotaron.

No voy a juzgar al que piensa distinto a mí, pero tampoco me voy a dejar amedrentar por él.
El panorama muestra una visión desalentadora, pero debemos seguir luchando. Si fuimos íntegros, más íntegros debemos ser. Si no nos dejamos corromper hasta ahora, ¿por qué comenzar en este momento? Si no bajé los brazos cuando tenía mucho que perder, ¿por qué bajarlos ahora que me lo han quitado casi todo?

Cuando la noche es más oscura, más cerca está el amanecer. Que no se vaya nunca de nuestras mentes la idea de que algo bueno está por venir. Si eso llega, valió la pena la espera y la lucha; y si no llega, valió la pena el recorrido.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Crea un sitio web o blog en WordPress.com

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: